¿Cómo preparar nuestros pies para el verano?
Es importante hacer una inspección de nuestros pies antes de ponernos los zapatos de verano.
.
¿Qué lesiones son tipicas encontrarnos en nuestros pies después de realizar esta inspección?
Grietas nterdigitales: suelen aparecer cuando no secamos bien entre los dedos y el paciente presenta hiperhidrosis no controlada.
Hiperqueratosis en las zonas de presión del pie, que los pacientes intentan eliminar con utensilios cortantes en sus casas o acudiendo a lugares no especializados. Recordemos que volverá a parecer porque tiene que ver como caminamos- es decir, que aparecen alteraciones biomecánicas.
Grietas en los talones: por falta de hidratación durante el invierno, en ocasiones se ha provocado que aparezcan heridas y que le duela mucho al paciente cuando anda.
Onicomicosis y dermatomicosis: dando un mal aspecto al pie, no siempre provoca sintomatologia, por lo tanto el paciente no se preocupa por lo que le ocurre, se confunde a menudo con piel seca.
.
¿Qué caracteristicas debe llevar el zapato de verano?
Zapatos que no sean planos, ni suelas duras, que sujeten el pie.
Evitar chanclas, ya que lo único que van a provocar son alteraciones musculares.
.
¿Qué consejos nos puedes dar para comenzar a hacer y tener los pies a punto para el verano?
1) Acudir a un podólogo si hay algo que no sabemos que es o para que sea el profesional santario el que realice la inspección podológica.
** Ejemplo: Hemos tenido pacientes que ha venido a la clínica con verrugas en los pies pero no lo sabían o no se habían dado cuenta
2) Regular la hiperhidrosis e bromohidrosis ya que en verano se acentua los excesos del sudor.
3) Recalcamos la importancia de la hidratación, las cremas que debemos utilizar en el pie son más especificas y lo que necesitamos es ganar elasticidad para evitar que se agrieten los pies.
4) Si nos vamos a pintar las uñas, debemos asegurarnos que nuestra lámina ungueal se encuentra en buen estado, cambiar y vigilar la laca utilizada Y si la uña no está bien, se recomienda no reconstruirla con geles y no pintarla.
5) Utilizar una sandalia adecuada para evitar la aparición de ampollas o rozaduras.
6) Si vamos a playas de piedra, se recomienda utilizar «zapatillas de rio» para evitar que nos clavemos algo y que provoque mal estar en el pie.
.
¿Y si en vacaciones vamos a caminar por la montaña?
No todo el verano es playa. Muchos aprovechamos las vacaciones para hacer excursiones, y los pies, que llevan meses en zapatos de ciudad, de repente tienen que aguantar varias horas de subidas, bajadas y piedras. Si este verano os escapáis a alguna de las casas rurales en el Pirineo de Lleida o a cualquier otra zona de montaña, estos consejos os ayudarán a volver con los pies sanos.
El calzado: ni nuevo ni viejo
- Nunca estrenéis el calzado el día de la ruta. Usadlo antes en paseos cortos para que se adapte al pie y descubrir si roza en algún punto.
- Tampoco uno demasiado gastado: si la suela está lisa o la plantilla hundida, el pie pierde sujeción y agarre.
- Probadlo por la tarde y con los calcetines de caminar, porque a lo largo del día el pie se hincha. Tiene que quedar un dedo de espacio por delante: en las bajadas el pie se desliza hacia la punta.
- Bota o zapatilla de montaña según el terreno: en caminos de piedra y con peso a la espalda, la bota sujeta mejor el tobillo; en senderos fáciles, una zapatilla de trekking puede bastar. Lo que no recomendamos son las zapatillas de ciudad o las sandalias para una ruta de montaña.
- Si usáis plantillas personalizadas, llevadlas también en el calzado de montaña.
Los calcetines importan
Un buen calcetín evita muchas rozaduras. Mejor sin costuras en la punta, de fibra técnica o lana merina, que alejan el sudor de la piel. El algodón retiene la humedad, y la piel húmeda se irrita y se ampolla antes. Llevad un par de repuesto en la mochila para cambiarlos a media ruta si se mojan.
Las uñas, unos días antes
Cortadlas rectas y no demasiado cortas, dos o tres días antes de la salida, no la víspera. Una uña larga choca contra la punta de la bota en cada bajada y puede acabar negra o doliendo; una uña cortada en exceso o en pico favorece que se encarne. Si ya tenéis una uña encarnada o dolorosa, tratadla antes de irse de viaje.
Ampollas: mejor prevenir
- Parad en cuanto notéis que algo roza o calienta: es el momento de proteger la zona con un apósito o esparadrapo, antes de que salga la ampolla.
- Ajustad bien los cordones antes de una bajada larga para que el pie no se deslice.
- Si la ampolla ya ha salido, no arranquéis la piel: es la mejor protección. Limpiadla y cubridla con un apósito. Si está muy tensa, duele mucho, se enrojece alrededor o supura, consultad a un profesional.
Después de la ruta
- Lavad y secad bien los pies, también entre los dedos: la humedad acumulada durante horas favorece las grietas interdigitales y los hongos de los que hablábamos al principio.
- Hidratad talones y plantas, pero no entre los dedos.
- Descansad con las piernas en alto un rato y dejad que el calzado se airee.
- Revisad los pies: rozaduras, zonas enrojecidas o uñas amoratadas. Las personas con diabetes deben hacerlo cada día y con más cuidado (os lo contamos en cómo cuidamos el pie diabético en verano).
¿Cuándo venir a consulta?
Si después de la ruta os duele el talón o la planta al dar los primeros pasos, si una uña cambia de color o duele, o si notáis molestias que se repiten en cada salida, pedid cita. En nuestra consulta de podología deportiva podemos estudiar vuestra pisada y el calzado para que la próxima excursión sea solo para disfrutar.
¡Esperamos haberos ayudado con esta información!
Si deseas una primera visita o más información sobre los servicios que ofrecemos en nuestra clínica, podéis contactar aquí.
También nos podéis seguir en nuestro perfil de Instagram.